Reflexiones del Super Tazón

February 8, 2010

1.

The Who (o lo que queda de ellos) sigue rockeando duro. Al igual que los Rolling Stones, se han mordido la lengua, para bien.  (“Hope I die, before I get old”).

Sí, aunque Daltrey se parezca a Austin Powers.

2.

La antiquísima tradición del Superdomingo (carne+cerveza) es ganadora. ¿Por qué mierdas no hacen este magno evento en sábado? La supercruda de ambas bondades es terrible. El estado de ánimo generalizado es terrible los superlunes.

3.

Odio el término Superdomingo.

4.

Me caen rebien las chicas que hacen su luchita para entender el juego. Como las mostradas a continuación.

Sobra decir que las que realmente entienden de qué se trata me caen muuucho mejor.

5.

Debería haber más fanáticos del fútbol americano y menos del soccer en nuestro país. El juego es mucho más inteligente y retador. Necesitamos más estrategias infalibles y menos lelos corriendo detrás de un balón.

That’s my two cents…


Conversaciones de Taxi

January 20, 2010

Llevé a verificar mi coche, como buen mexicano, el 30 de diciembre. “La unidad”, no dio el ancho en el primer intento. “Alto en hidrocarburos, joven, llévelo a un taller mecánico a que le arreglen eso y vuelve sin costo alguno.” Chale, pues a darle servicio a mi medio de transporte. Cruzo Insurgentes por Eje 5, y de pronto se ve un taller grande, decentón. Venga, si está tan grande debe funcionar. Para no hacer el cuento largo, mi coche no sólo no pasó la dura prueba del engomado CERO después de 920 varos de afinación y 400 de cambio de aceite, sino que estaba “fuera de especificaciones mecánicas”.

Volví a Servicios Nápoles a reclamar y me dijeron que por 600 pesitos únicamente ellos me lo verificaban. Y me aseguraban que pasaba. Por supuesto que les escupí en la cara (al menos esa fue la imagen en mi mente) y me largué. Ahora debo pagar miles de pesos en multas y demás, y lo peor… no puedo circular.

Viva México, y toda su corrupción (e impuntualidad).

En lo que va del año he tenido que moverme en taxi.

A continuación dos momentos para la posteridad… de la cuesta de enero.

1.

Sitio de taxis, Hipódromo de las Américas.

Una pardilla de taxistas leen periódicos sensacionalistas. Uno muy gordo, camisa blanca y botones mal cosidos que dejan ver su horrenda panza me grita a lo lejos.

- ¿Quiere taxi, joven?

Mi próximo chofer agrega.

- Ni tire su cigarro, así puedo fumar yo mientras manejo.

El gordo, cabulea la amabilidad de su colega operador.

- Ooooo, todavía ni se sube  y ya te lo andas ligando.

Me subo al taxi, pasamos por el aquelarre de conductores, el Jabba the Hutt grita a lo lejos:

- ¡No te cojas al pasaje!

Desde la ventana…

- ¡No te comas al pasaje!

Llegué sin problema alguno y hasta me facilitó lectura para el camino. El periódico en donde aparecía un descabezado en la tumba de Beltrán Leyva.

2.

- ¿Estudia en la ibero, Señor?

(Nunca me llaman “señor”, mi vida está en declive)

- No, aquí chambeo.

- Ah, seguro se enteró…

- ¿De qué?

- Del chavo de ahí que atropelló mató a otro por acá abajo.

- ¿QUÉ?

- Sí, lo atropelló. Yo lo vi. Le pegó por atrás, no sabe señor… voló.

- ¿Y se murió?

- Sí. Luego, luego.

- Pero para mí fue culpa del ciclista.

- Ah, iba en una bici.

- Sí, se bajó de la banqueta. Ya sabe que siempre nos echan la culpa a nosotros.

(Suena su teléfono celular, me ignora por completo y habla muy bajito)

- (Diálogo inaudible) … ¿Tons? ¿No hay hoteles por tu casa?


Nieve

January 9, 2010

Dice mi papá que la última vez que nevó en la ciudad fue en 1967. No quiero imaginar el caos. Por supuesto, no somos la cochina cantidad de personas que ahora (sobre)vivimos el DF, pero de todos modos somos un país “tropical” ¿qué no?

Tomada sin permiso del Flickr de casadequeso. Ojalá no se enoje.

Tomada sin permiso del Flickr de casadequeso. Ojalá no se enoje

Y todos los inviernos es exactamente lo mismo. “Va a nevar en el DF.” El rumor del Servicio Meteorológico Nacional de que -ahora sí- caerá nieve. Y todos, como niños de 6 años, esperando a que el cielo, las banquetas y el Ángel de la Independencia se pongan blancos.

Marcelo Ebrard no puede hacer que caiga nieve sobre su Rockefeller Center regióncuatro, pero tenemos siempre el Ajusco, o ya de perdis, la autopista a Cuernavaca. (Por cierto, el único lugar donde su servidor ha visto la nieve en vivo y a todo color, ahí a la altura de la estatua de Morelos… de rancho.)

Tomada sin permiso alguno del flickr de Acuarela_08

Tomada sin permiso del Flickr de Acuarela_08. Ojalá no se enoje

Pero: ¿Y si ahora sí cae un chingo de nieve?

¿Tendríamos que ir a trabajar? ¿Cómo le haríamos, con los caminos congelados?

¿Hay refugios adecuados para los que padecen de indigencia?

Después de hacer angelitos, monos y guerras de nieve, de agarrar una pulmonía marca llorarás, ¿qué?

¿Nos dejaríamos de quejar todo el tiempo  del frío sólo por la felicidad?

A 9 grados centígrados yo siento que se me caen los pies y no me dan ganas de hacer absolutamente nada. Ya me enfermé gacho y extraño el sol. Aunque cuando llegue la odiosa temporada  de calor quiera que regrese el friíto. Así somos todos, nada nos da gusto.

Nota al pie: El carácter hostil de esta reflexión tal vez se deba a uno de mis corajes infantiles más grandes. Los Vaqueros de Dallas contra Delfines de Miami en 1993. Juego de Acción de Gracias. Leon Lett.

No puedo ocultar mi nerviosismo esta postemporada. Y sí, ya sé que los Vaqueros son como el América. Ni pedo.


Adios Dos Mil Nueve

December 31, 2009

(Y nunca vuelvas)

Que el 2010 traiga:

  • Más estabilidad (también en mis tobillos)
  • Menos políticos de ultraderecha decidiendo por tí.
  • Menos enfermedades de frenesí.
  • Más educación y conocimiento para todos.
  • Menos arterias congestionadas.
  • Más profesionistas (bien) hechos en México.
  • Más seguridad.
  • Más sonrisas entre extraños.
  • Álbumes Panini llenos para todos.
  • Mucho trabajo y espacio para el ocio productivo.
  • Más visitas de Metallica a México.
  • Menos nicotina en nuestros pulmones.
  • Menos kilos provocados por estrés.
  • Más música, más películas, más arte para todos.
  • Revoluciones individuales reflejadas en comportamientos colectivos.
  • Menos talleres mecánicos corruptos.
  • Un final digno para LOST.
  • Libertad de decisión absoluta para las mujeres.
  • Menos párrocos doblemorales.
  • Matrimonios felices entre personas del mismo sexo.
  • Soberanía nacional. Menos Iniciativas Mérida y más iniciativas civiles.
  • Más días en donde se ven los arbolitos en las montañas.
  • Menos inundaciones.
  • Menos automóviles en las calles.
  • Menos pendejos con iniciativa.

Y así, querido lector, deseo que seas feliz y estés siempre cerca de los tuyos.

Feliz 2010.

B.


Dark Side of the Flaming Lips (a primera escucha)

December 23, 2009

Mi primera descarga en la tienda de iTunes tenía que ser esta. Los Flaming Lips covereando uno de los primeros discos que marcaron mi vida. Se bajó rapidito y sin problemas. Primera sorpresa, el disco está firmado por The Flaming Lips and Stardeath and White Dwarfs With Henry Rollins and Peaches (un “and” más y no lo escucho, ja).

La portada me recuerda por alguna razón a Nirvana.

Play.

Primer track, el mítico latido del corazón. “Breathe”, espectacular, con el nuevo sonido que traen los Lips en Embryonic. Bajeo profundo y lo-fi, le da pie a “On the run”. Estos güeyes no se andan con mamadas. El disco está bien pensado. Va todo bien.

“Time” me recuerda a otro bien logrado esfuerzo por emular a Pink Floyd, toses, paneos… ¿tan rápido llegamos al reprise de “Breathe”? Se va como el agua, quiero más.

Fuck, fuck, fuck… Peaches cantando en “The Great Gig in the Sky”. Fuck. Peaches sabe cantar. Es un caos todo, un reverendo desmadre que suena increíblemente ajeno y familiar. Henry Rollins: “I never said I was afraid of dying”. No, yo tampoco he dicho eso nunca. Venga, la que sigue.

Ahhhh, caviar, lear jets y el bajo de Ivins sonando preciso. Protesta en cinco cuartos. Cinco cuartos mucho más barrocos que la de 1973, al mismo tiempo les falta esa dedicación pacheca que se escucha directo desde los estudios Abbey Road. Las voces suenan a través de un vocoder. Wayne Coyne invitó a la banda de su sobrino a grabar con ellos, es un jam pero bien orquestado. Alguien puso orden ahí, alguien definitivamente muy desordenado.

Calma distorsionada. “Us and Them”. Por alguna razón esta canción me da un poco de hueva al principio. Pero los ecos de Pink Floyd me enseñaron a escuchar los detalles en la música. Aquí no hay ecos, pero una constante en un sintetizador (¿o será un teclado viejo?) que hace que entre en un trance. “Forward he cried…” hay juegos con muchas voces de pronto. Eso es lo importante en un disco, que de pronto te sorprendan los detalles. No, no hay ecos pero soy fan. Es hermosa. Muy, pero muy cuidada y hermosa.

Prendo un cigarro. Un compañero.  El último de la cajetilla. Ni modo, ahí viene la parte más “colorida” del disco.

“Any Color You Like” es por mucho mi favorita del Dark Side de Pink Floyd. Tienen un buen reto aquí. Bien, empieza funky, llena de guitarras chillantes. Arreglitos minúsculos y el piano Rhodes con sonido giratorio. Una rola para lunáticos. ¿Y si  prendo otro cigarro?

Calma.

El lunático está en mi cabeza, y me gusta lo que me dice. Escucho las babitas, sí hay un delay. Quiero que mi vida tenga delay. Los lunáticos, y los lunáticos hablando como lunáticos están sonando en mis bocinas. Esto es vida. Sí. Un momento para dejar todo lo que estaba haciendo.

Y termina como debe ser. Piel chinita y toda la cosa. “Eclipse” sabiduría pura. Lágrimas. Latidos de corazón.

No hay lado oscuro de la luna, de hecho, toda está oscura.

¿Otra vez?

Va.

Los que logran hacer una buena reinterpretación de las obras maestras son merecedores de un embrujo. Vengan las brujas para los Flaming Lips. Bravo.


La redefinición del espectro visual

December 15, 2009

Continuando con la gustada sección: las reseñas que le piden a Baxter en Ibero 90.9, aquí está la que me tocó hacer para los discos del año. La lista completa la pueden consultar aquí. El texto es sobre el que -para mi gusto- es el disco del año. Al menos es el que más escuché y que a la fecha me sigue sorprendiendo. Al momento que escribo esto, no tengo el disco físico, eso ya dice mucho sobre él. (Se aceptan regalos navideños)

En fin, espero que sea de su agrado, apreciables lectores.

The Horrors – Primary Colours
Baxter

Abres la caja de Pandora, te encuentras con diez posibilidades, cada una de ellas ya está perfectamente delineada y clasificada en un lapso de tiempo. Todas se rigen bajo una misma imagen, como si fuera el reflejo de un espejo roto que arroja una instantánea por tema. Una fotografía en tonos sepia -fuera de foco- retrata siluetas oscuras y fúnebres. El título multicromático que nos recuerda que el verdadero terror se experimenta en vivo y a todo color, este discurso hace ver a Bela Lugosi como un mero recuerdo atrapado en el fondo del mar.
Un viaje.

Una travesía ultramarina en donde la constante es el sofocamiento, provocado por poesía cuasi adolescente y retroalimentación melódica que lograron en el estudio, apadrinados por un par de dañaditos: Chris Cunningham y Geoff Barrow. Las guitarras cambian de sonido, recuerdan y tributan a Kevin Shields (desde la fotografía que las contextualiza), los sintetizadores escapan pavorosos del cliché y al final no deja de ser música garage. No dejan de ser punks, y por supuesto, no dejan de ser románticos. Ahí el hilo negro de esa facha pasajera y olvidable del emo.
El segundo paso, probablemente el más difícil en la carrera de una banda de veinteañeros, fue logrado y con honores. Los ingleses hicieron historia que se cuenta sin pausas, sin descanso ni tanques de oxígeno. En el camino tocan fondo, se sumergen en la mierda para llegar a un final épico, memorable y que pide a gritos una repetición. Así, sí.

Primary Colours es uno de los primeros discos de la nueva década. Una década que pinta para experimentar, para acostumbrarnos a la crisis y aprender a vivir con ella. Tiempos oscuros para la sociedad, pero irónicamente los más brillantes para las mentes creativas. Solo así podremos sacar la cabeza del agua.


Nostalgia de Interpol

December 2, 2009

En la nostalgia por revivir lo mejor de la década, en Ibero 90.9 me pidieron reseñar esta maravilla de disco. Le puse play y esto fue lo que escribí. Lo comparto con ustedes antes de que lo publiquen en el sitio. (En donde por cierto, estarán las reseñas de los 10 mejores álbumes a cargo de los integrantes de todo el HH equipo)

Interpol – Turn On The Bright Lights
Por Baxter

¿Cómo era el mundo hace diez años? Basta decir que había torres gemelas, Felipe Calderón no figuraba en la agenda nacional y que un aparato de uso común como el iPhone aun no existía. No hablemos de la crisis económica mundial, del pánico a los tsunamis o la guerra contra el narco. ¿Vivíamos en un lugar mejor?

Hace 7 años, el mundo era otro al del inicio del nuevo milenio.

Para muchos, el 2001 fue el verdadero inicio del siglo. Inició una era de terror, dominada por los fundamentalismos occidentales, el miedo a la otredad, de avances tecnológicos que sólo nos recuerdan lo poco que hemos crecido como humanidad. Los rasgos inevitables de un mundo en decadencia que hoy sufrimos, un regreso a la era medieval.

Y en ese panorama, tan sólo 11 meses después del inicio del fin, una banda neoyorkina nos recalcó directo en la cara que vivimos en épocas oscuras. “Prendan los reflectores” porque ya nada será igual. La nostalgia, el sofocamiento provocado por el derrumbe de los valores, reflejado en dos torres colapsándose en televisión abierta. Así se siente el debut de Interpol ahora que le ponemos play. Tanta razón tenían.

Y luego vinieron los clones creados en el laboratorio, el monstruo sigue dando patadas de ahogado sin dirección. La industria no supo cómo reaccionar ante la nueva forma de concebir el mundo y entonces vino el boom del ‘indie’. Manifestación social que a los pocos meses se presentó como una respuesta casi química y que seguimos resintiendo en las estaciones de radio, en las tiendas de moda, en los noticieros de Televisa. Imitadores emulando lo que otros heredaron. La copia de la copia, esa que en un afán flagrante se convirtió en moda.

Cuando estos cuatro neoyorkinos, que supieron voltear atrás y ver a The Fall, a Iggy Pop o a Ian Curtis como una especie de confort oscuro, de “tiempos mejores”, lanzaron este álbum el mundo comenzaba a cambiar. A siete años de ponerle play por primera vez nos podemos contestar la pregunta. NO, no vivimos en un lugar mejor. Y probablemente no lo haremos, aun cuando tenemos iPhones y somos conscientes del calentamiento global.




Mucho sudor

November 26, 2009

Así, con secuencias y pocos elementos del rock, también se puede rockear. Después de 20 minutos, todo es In A Gada Da Vida.

 

¿O no?


Fever Pitch

October 5, 2009

Nunca terminé la novela de Nick Hornby del mismo nombre. No conozco a fondo la historia del futbol inglés y mucho menos la del Arsenal (que por alguna razón me simpatizan). En la novela, el autor hace una especie de relato autobiográfico, con la vida de su personaje principal narrada a través de las estadísticas, triunfos y derrotas del equipo clasemediero de Londres. Termina siendo más estadística y menos novela. Claro, tenía que ser Nick Hornby.

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Por supuesto que tampoco he visto su adaptación al cine, en donde el Arsenal es reemplazado por los Medias Rojas de Boston. (Por asuntos mercadológicos, claro. Nadie da un carajo por el soccer en el gabacho.)

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Pero este post no se trata de Nick Hornby, más bien tomé prestado el título de la novela que nunca terminé para intentar descifrar mi repentino amor al fubol. (Sí, el locutor villamelón. Arribista. Sí, ese opinionado que cree que sabe de todo.) Pues así es, queridos lectores. He retomado poco a poco una afición a uno de los cánceres sociales más importantes de México. Los últimos dos partidos de los Pumas en CU, los viví desde la tribuna. También los pasados de la Selección Nacional. (Claro, tenía que ser neopuma.)

No sé a qué se deba mi descuido por el futbol. Cuando era niño lloraba viendo la televisión, vi tantas veces perder a mis adorados felinos en las épocas de Patiño y Schuster que terminé por ocupar mi fanatismo en otras cosas. Y comencé a escuchar música. Luego vinieron las épocas de “moda”, Molotov cantando canciones, Vergara, los campeonatos, Marioni. La verdad es que me importaba poco. Veo los logos de los Pumas en sus distintas y horribles versiones (Manejamos lo que es el “Che Guevera”, el “Darth Veider”, el “HomeroSimpson”) y me da pa’ abajo. Peor aun, basta con abrir un poco los ojos para darse cuenta de la relevancia casi dictatorial que tiene el futbol en un país como éste y lo detesto aun más. El dios. Ese que todo lo puede hacer. El que más refrescos, tarjetas de crédito, ropa deportiva, televisores, comida chatarra y un sinfin de etcéteras vende. Por eso México ama al futbol.

Y después del bicampeonato, mi equipo está en una de sus peores temporadas. Hoy en día no venden pero ni tres chicles en los altos mientras hacen dominadas. Justo ahora, es buen momento de regresar al estadio. De ser un verdadero fan. De llorar y cantar los goles como nadie. De volver a aprenderse la alineación con todo y cambios. Porque nada cambia el sentimiento de que tu equipo meta un gol en su peor momento. Creo que en eso termina Fever Pitch, pero la verdad es que  ya ni me interesa, nunca le fui al Arsenal… y mucho menos a las Medias Rojas de Boston.

pumas-logo


La historia de las cosas

September 10, 2009

Ahora que estamos en la semana del Fair Play, y que el tema se puso en la mesa en BDSF, aquí un video que probablemente muchos hayan visto ya. Para los que no, valen la pena los minutos invertidos aquí, y para los que sí, una refrescadita de memoria no le hace mal a nadie.

¿Dejar de comprar? ¿Dejar de desperdiciar? ¿Estamos dispuestos a sacrificarnos para el bien común?

¿Qué dices tú?