La Música Pesada

June 7, 2009

Esa se siente derechito en el pecho. En donde dicen que sentimos. Va directo al corazón.

Tal vez sea por eso que millones jamás la entenderán. Porque quieren ‘oir’, no escuchar o sentir. Porque eso requiere de un esfuerzo que muchos no quieren tomar.

La música pesada me ha salvado la vida en varias ocasiones, porque me recuerda que estar vivo debe ser así: vertigionoso. Cuando la vida no es así: intensa, emocionante y rápida, no vale la pena vivirla. Y cuando me aburro, me muero.

Y tal vez sea por eso que el mundo sufre tanto. Estamos aburridos de lo mismo, siempre.

Necesitamos más música pesada.

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Prisión

April 30, 2009

Después de una semana de paranoia, desinformación y conversaciones monotemáticas comienzan a surgir las teorías de la conspiración, el rebusque de la información hasta encontrar una solución fácil e ‘inteligente’. He recibido el mismo correo treinta y cinco veces, he leído las ligas a nuestra prensa, he tratado de conectar esos puntos que para los pseudoautores de esos textos son tan lógicos y francamente no encuentro esa conexión de la que hablan. Tal vez por primera vez no soy partidario de las teorías que se salen de la versión oficial. ¿Por qué? Porque vivimos en México y todo es parte de lo mismo. Grilla infundamentada, ratones en un laberinto… una prisión.

Todos estamos muy preocupados, con toda la razón del mundo. Nuestros vecinos podrían estar infectados y no los vemos directamente a los ojos. Mi vecina está en el hospital grave desde hace varios días: neumonía. Estamos aprisionados en nuestras casas por el miedo. Presos detrás de un tapabocas que en realidad no sirve de gran mucho ante el poderoso virus. Presos ante los ‘informes’ de nuestros gobernantes, que no hacen más que politiquería barata al momento en el que salen a cuadro en la televisión. Amenazas de pandemia, de muerte masiva que claramente se pueden transformar en la cantidad de falacias que he recibido en mi correo electrónico.

Es México. Tal vez los responsables de esas cartas no se habían dado cuenta, pero vivimos en uno de los países más disfuncionales del globo. Un país que presume democracia y roba elecciones, un país que vive la doblemoral económica, política y social a su máxima expresión. Por supuesto que a la par del brote pandémico de la influenza están sucediendo otras cosas. Por supuesto que el miedo es un modo efectivo de controlar a la gente. Es más que sabido que la ignorancia popular es la mejor arma con la que cuentan los dirigentes sociales. Pero eso no es nada nuevo. Vivimos en esta prisión desde hace muchos años, la única diferencia es que ahora estamos en nuestras casas, por recomendación/decreto oficial. Porque hay un virus allá afuera, más de uno me atrevería a decir. Estamos aburridos, hastiados y ese es nuestro peor enemigo. El aburrimiento nos hace enloquecer, nos coloca tras las rejas.

Y cuando estás en una prisión tienes de dos sopas. La primera es volverte hiperconsciente de lo que sucede en tu entorno inmediato: las barras, los demás presos, la lucha por sobrevivir a tu condición que termina por aprisionarte más. La otra es salirte literalmente de la caja. Leer, informarte, buscar otras alternativas a la situación en la que estás inmerso. Puedes estar preso sin estarlo, la emancipación de la imaginación.Una solución es fácil, para la otra cuesta mucho deshacerse de la desidia, pero es posible.

En México, generalmente optamos por la primera. Y por eso tenemos tantos pseudopolíticos que roban millones, o nuestra raquítica televisión abierta y  gente tan rica y tanta tan pobre. Ese es México. El problema no está en la conspiración, está en nuestras narices.

Javier Aceves ‘baxter’