You’re In High School Again

January 10, 2011

Regresar a las raíces. Ver a amigos que te regresan a tu lugar inicial, para entender al mundo con asombro. Escuchar ese disco que olvidaste que amabas cuando tenías 17. Pensar con las neuronas de un quinceañero que se queda por primera vez sólo en casa. Disfrutar de una película que no habías visto, pero que sabes en qué va a terminar. Pasar una noche en vela riendo. Leer un poema que te recuerda a lo que olía eso, que no entendías y que ahora encierra un momento que se te fue como arena entre las manos, y que nunca más volverá a ocurrir.

Mañana es nuevamente el primer día de clases.

De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido

a quién prefiera omnipotentes normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.

Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?

Tras el cristal ya gris la noche cesa
y del alto de libros que una trunca
sombra dilatada por la vaga mesa,
alguno habrá que no leeremos nunca.

Hay en el sur más de un portón gastado
con sus jarrones de mampostería
y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía.

Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que se aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
y la vigila, cuadrifronte, Jano.

Hay, entre todas tus memorias, una
que se ha perdido irreparablemente;
no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna.

No volverá tu voz a lo que el persa
dijo en su lengua de aves y de rosas,
cuando el ocaso, ante la luz dispersa,
quieras decir inolvidables cosas.

¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con sal borró el latino.

Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son los que me han querido y olvidado;
espacio y tiempo y Borges ya me dejan.

“Límites”, Jorge Luis Borges

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Don’t Spike the Jonze

February 17, 2010

Acabo de ver el trailer de una nueva película de Mr. Jonze. Se estrenó en Sundance, lleva por título I’m Here y es una colaboración que hizo con una marca noventera de vodka. Está estelarizada por un robot.

[Via: los malhablados de Vice]


Mostro

Ahora, una reclamación a las distribuidoras. ¡Queremos ver Where the wild things are! (Sí, amigo hater. Aquí tu comidilla hipster para que te atragantes.) No les bastó con traer doblada el Fantástico Sr. Zorro, igual que el bodrio de Nacho Libre. Vamos, no estamos en España, en donde les vale madres eso de que la voz y sus inflexiones son la mitad (+1) de una buena actuación.

De verdad… ¿quién va a ver estos bodrios?

Y luego se quejan de que la banda baja torrents…

Lo sentimos Lars, es el negocio.

En fin… antes de que lleguen los del ACTA por mí, los dejo con esta maravilla, uno de mis videos favoritos.

PD. Señores de las distribuidoras, dudo que lean este blog, pero al país le haría bien ver esta película. Háganlo por México.


Conversaciones de Taxi

January 20, 2010

Llevé a verificar mi coche, como buen mexicano, el 30 de diciembre. “La unidad”, no dio el ancho en el primer intento. “Alto en hidrocarburos, joven, llévelo a un taller mecánico a que le arreglen eso y vuelve sin costo alguno.” Chale, pues a darle servicio a mi medio de transporte. Cruzo Insurgentes por Eje 5, y de pronto se ve un taller grande, decentón. Venga, si está tan grande debe funcionar. Para no hacer el cuento largo, mi coche no sólo no pasó la dura prueba del engomado CERO después de 920 varos de afinación y 400 de cambio de aceite, sino que estaba “fuera de especificaciones mecánicas”.

Volví a Servicios Nápoles a reclamar y me dijeron que por 600 pesitos únicamente ellos me lo verificaban. Y me aseguraban que pasaba. Por supuesto que les escupí en la cara (al menos esa fue la imagen en mi mente) y me largué. Ahora debo pagar miles de pesos en multas y demás, y lo peor… no puedo circular.

Viva México, y toda su corrupción (e impuntualidad).

En lo que va del año he tenido que moverme en taxi.

A continuación dos momentos para la posteridad… de la cuesta de enero.

1.

Sitio de taxis, Hipódromo de las Américas.

Una pardilla de taxistas leen periódicos sensacionalistas. Uno muy gordo, camisa blanca y botones mal cosidos que dejan ver su horrenda panza me grita a lo lejos.

– ¿Quiere taxi, joven?

Mi próximo chofer agrega.

– Ni tire su cigarro, así puedo fumar yo mientras manejo.

El gordo, cabulea la amabilidad de su colega operador.

– Ooooo, todavía ni se sube  y ya te lo andas ligando.

Me subo al taxi, pasamos por el aquelarre de conductores, el Jabba the Hutt grita a lo lejos:

– ¡No te cojas al pasaje!

Desde la ventana…

– ¡No te comas al pasaje!

Llegué sin problema alguno y hasta me facilitó lectura para el camino. El periódico en donde aparecía un descabezado en la tumba de Beltrán Leyva.

2.

– ¿Estudia en la ibero, Señor?

(Nunca me llaman “señor”, mi vida está en declive)

– No, aquí chambeo.

– Ah, seguro se enteró…

– ¿De qué?

– Del chavo de ahí que atropelló mató a otro por acá abajo.

– ¿QUÉ?

– Sí, lo atropelló. Yo lo vi. Le pegó por atrás, no sabe señor… voló.

– ¿Y se murió?

– Sí. Luego, luego.

– Pero para mí fue culpa del ciclista.

– Ah, iba en una bici.

– Sí, se bajó de la banqueta. Ya sabe que siempre nos echan la culpa a nosotros.

(Suena su teléfono celular, me ignora por completo y habla muy bajito)

– (Diálogo inaudible) … ¿Tons? ¿No hay hoteles por tu casa?


Nieve

January 9, 2010

Dice mi papá que la última vez que nevó en la ciudad fue en 1967. No quiero imaginar el caos. Por supuesto, no somos la cochina cantidad de personas que ahora (sobre)vivimos el DF, pero de todos modos somos un país “tropical” ¿qué no?

Tomada sin permiso del Flickr de casadequeso. Ojalá no se enoje.

Tomada sin permiso del Flickr de casadequeso. Ojalá no se enoje

Y todos los inviernos es exactamente lo mismo. “Va a nevar en el DF.” El rumor del Servicio Meteorológico Nacional de que -ahora sí- caerá nieve. Y todos, como niños de 6 años, esperando a que el cielo, las banquetas y el Ángel de la Independencia se pongan blancos.

Marcelo Ebrard no puede hacer que caiga nieve sobre su Rockefeller Center regióncuatro, pero tenemos siempre el Ajusco, o ya de perdis, la autopista a Cuernavaca. (Por cierto, el único lugar donde su servidor ha visto la nieve en vivo y a todo color, ahí a la altura de la estatua de Morelos… de rancho.)

Tomada sin permiso alguno del flickr de Acuarela_08

Tomada sin permiso del Flickr de Acuarela_08. Ojalá no se enoje

Pero: ¿Y si ahora sí cae un chingo de nieve?

¿Tendríamos que ir a trabajar? ¿Cómo le haríamos, con los caminos congelados?

¿Hay refugios adecuados para los que padecen de indigencia?

Después de hacer angelitos, monos y guerras de nieve, de agarrar una pulmonía marca llorarás, ¿qué?

¿Nos dejaríamos de quejar todo el tiempo  del frío sólo por la felicidad?

A 9 grados centígrados yo siento que se me caen los pies y no me dan ganas de hacer absolutamente nada. Ya me enfermé gacho y extraño el sol. Aunque cuando llegue la odiosa temporada  de calor quiera que regrese el friíto. Así somos todos, nada nos da gusto.

Nota al pie: El carácter hostil de esta reflexión tal vez se deba a uno de mis corajes infantiles más grandes. Los Vaqueros de Dallas contra Delfines de Miami en 1993. Juego de Acción de Gracias. Leon Lett.

No puedo ocultar mi nerviosismo esta postemporada. Y sí, ya sé que los Vaqueros son como el América. Ni pedo.


Dark Side of the Flaming Lips (a primera escucha)

December 23, 2009

Mi primera descarga en la tienda de iTunes tenía que ser esta. Los Flaming Lips covereando uno de los primeros discos que marcaron mi vida. Se bajó rapidito y sin problemas. Primera sorpresa, el disco está firmado por The Flaming Lips and Stardeath and White Dwarfs With Henry Rollins and Peaches (un “and” más y no lo escucho, ja).

La portada me recuerda por alguna razón a Nirvana.

Play.

Primer track, el mítico latido del corazón. “Breathe”, espectacular, con el nuevo sonido que traen los Lips en Embryonic. Bajeo profundo y lo-fi, le da pie a “On the run”. Estos güeyes no se andan con mamadas. El disco está bien pensado. Va todo bien.

“Time” me recuerda a otro bien logrado esfuerzo por emular a Pink Floyd, toses, paneos… ¿tan rápido llegamos al reprise de “Breathe”? Se va como el agua, quiero más.

Fuck, fuck, fuck… Peaches cantando en “The Great Gig in the Sky”. Fuck. Peaches sabe cantar. Es un caos todo, un reverendo desmadre que suena increíblemente ajeno y familiar. Henry Rollins: “I never said I was afraid of dying”. No, yo tampoco he dicho eso nunca. Venga, la que sigue.

Ahhhh, caviar, lear jets y el bajo de Ivins sonando preciso. Protesta en cinco cuartos. Cinco cuartos mucho más barrocos que la de 1973, al mismo tiempo les falta esa dedicación pacheca que se escucha directo desde los estudios Abbey Road. Las voces suenan a través de un vocoder. Wayne Coyne invitó a la banda de su sobrino a grabar con ellos, es un jam pero bien orquestado. Alguien puso orden ahí, alguien definitivamente muy desordenado.

Calma distorsionada. “Us and Them”. Por alguna razón esta canción me da un poco de hueva al principio. Pero los ecos de Pink Floyd me enseñaron a escuchar los detalles en la música. Aquí no hay ecos, pero una constante en un sintetizador (¿o será un teclado viejo?) que hace que entre en un trance. “Forward he cried…” hay juegos con muchas voces de pronto. Eso es lo importante en un disco, que de pronto te sorprendan los detalles. No, no hay ecos pero soy fan. Es hermosa. Muy, pero muy cuidada y hermosa.

Prendo un cigarro. Un compañero.  El último de la cajetilla. Ni modo, ahí viene la parte más “colorida” del disco.

“Any Color You Like” es por mucho mi favorita del Dark Side de Pink Floyd. Tienen un buen reto aquí. Bien, empieza funky, llena de guitarras chillantes. Arreglitos minúsculos y el piano Rhodes con sonido giratorio. Una rola para lunáticos. ¿Y si  prendo otro cigarro?

Calma.

El lunático está en mi cabeza, y me gusta lo que me dice. Escucho las babitas, sí hay un delay. Quiero que mi vida tenga delay. Los lunáticos, y los lunáticos hablando como lunáticos están sonando en mis bocinas. Esto es vida. Sí. Un momento para dejar todo lo que estaba haciendo.

Y termina como debe ser. Piel chinita y toda la cosa. “Eclipse” sabiduría pura. Lágrimas. Latidos de corazón.

No hay lado oscuro de la luna, de hecho, toda está oscura.

¿Otra vez?

Va.

Los que logran hacer una buena reinterpretación de las obras maestras son merecedores de un embrujo. Vengan las brujas para los Flaming Lips. Bravo.


Nostalgia de Interpol

December 2, 2009

En la nostalgia por revivir lo mejor de la década, en Ibero 90.9 me pidieron reseñar esta maravilla de disco. Le puse play y esto fue lo que escribí. Lo comparto con ustedes antes de que lo publiquen en el sitio. (En donde por cierto, estarán las reseñas de los 10 mejores álbumes a cargo de los integrantes de todo el HH equipo)

Interpol – Turn On The Bright Lights
Por Baxter

¿Cómo era el mundo hace diez años? Basta decir que había torres gemelas, Felipe Calderón no figuraba en la agenda nacional y que un aparato de uso común como el iPhone aun no existía. No hablemos de la crisis económica mundial, del pánico a los tsunamis o la guerra contra el narco. ¿Vivíamos en un lugar mejor?

Hace 7 años, el mundo era otro al del inicio del nuevo milenio.

Para muchos, el 2001 fue el verdadero inicio del siglo. Inició una era de terror, dominada por los fundamentalismos occidentales, el miedo a la otredad, de avances tecnológicos que sólo nos recuerdan lo poco que hemos crecido como humanidad. Los rasgos inevitables de un mundo en decadencia que hoy sufrimos, un regreso a la era medieval.

Y en ese panorama, tan sólo 11 meses después del inicio del fin, una banda neoyorkina nos recalcó directo en la cara que vivimos en épocas oscuras. “Prendan los reflectores” porque ya nada será igual. La nostalgia, el sofocamiento provocado por el derrumbe de los valores, reflejado en dos torres colapsándose en televisión abierta. Así se siente el debut de Interpol ahora que le ponemos play. Tanta razón tenían.

Y luego vinieron los clones creados en el laboratorio, el monstruo sigue dando patadas de ahogado sin dirección. La industria no supo cómo reaccionar ante la nueva forma de concebir el mundo y entonces vino el boom del ‘indie’. Manifestación social que a los pocos meses se presentó como una respuesta casi química y que seguimos resintiendo en las estaciones de radio, en las tiendas de moda, en los noticieros de Televisa. Imitadores emulando lo que otros heredaron. La copia de la copia, esa que en un afán flagrante se convirtió en moda.

Cuando estos cuatro neoyorkinos, que supieron voltear atrás y ver a The Fall, a Iggy Pop o a Ian Curtis como una especie de confort oscuro, de “tiempos mejores”, lanzaron este álbum el mundo comenzaba a cambiar. A siete años de ponerle play por primera vez nos podemos contestar la pregunta. NO, no vivimos en un lugar mejor. Y probablemente no lo haremos, aun cuando tenemos iPhones y somos conscientes del calentamiento global.




Soluciones Oblicuas: El principio de la inconsistencia

July 22, 2009

Tiene más de 5 años, que en una dinámica de autoconocimiento musical (que por cierto extraño infinitamente) mi amigo Uriel Waizel me introdujo al mundo de las estrategias oblicuas. ¿Qué pachecada? Una serie de consejos al azar que Brian Eno escribió para facilitar cualquier trabajo creativo. Se trata de un set de cartas, en las que debes escoger una al azar y obedecerla en torno a lo que estés haciendo. Funciona generalmente para el trabajo de los músicos en el estudio, pero frases como “Convierte un elemento melódico en uno rítmico” o “La repetición es una forma de cambio” encuentran su cauce en casi cualquier momento en donde la inspiración de plano, no llega.

Hoy, mientras revisaba el tráfico a este blog, apareció por coincidencia o simplemente al azar la de “El principio de la inconsistencia“. Por un momento medité en cambiar el nombre de este blog. Después entré en una autoevaluación que duró 5 minutos, para después animarme a platicarles sobre esto y meterle un poco de consistencia a este espacio.

Simplemente una recomendación, con una dosis -moderada- de fe en los gurús y las personas sabias.

A los viejitos hay que hacerles caso de vez en cuando.

En la web. Oblique Strategies

En Twitter. Oblique Chirps

En la vida real. El set de cartas