Sobre Syd Barrett

Hace casi 6 años, en una estación de radio llamada Ibero 90.9, existía un programa de investigación sobre la cultura pop llamado PopPak! Ese programa, realizado por un equipo entrañable, implicaba noches enteras en el estudio de producción, desveladas, fines de semana enteros, clases sacrificadas (por supuesto) por parte de los estudiantes de la universidad. Todo valía la pena cuando los martes, en punto de las ocho de la noche, escuchabas plasmado tu trabajo. ¿Lo escuchaba alguien? Seguro. ¿Cuántos? Quién sabe. La estación en 2005 era mucho más pequeña que hoy. En ese momento estábamos construyendo algo por pasión, algo en lo que creíamos. Definitivamente eran otros tiempos.

Y así fue como me aventé al hombro una investigación pesada, para ofrecer media hora de tributo a uno de los músicos que me cambiaron el proceso neuronal. En ese momento, aún vivía Barrett. ¿Vivía? Quién sabe. En mi antiguo blog publiqué el guión, y el otro día me lo encontré por casualidad. El audio debe estar perdido en algún cajón de la estación. Olvidado. Horas de trabajo frente al Word, y luego frente al Sony Vegas al momento de producirlo están guardadas en un archivo en una montaña de discos grabables en el cajón de alguien en 90.9. Me encantaría escucharlo de nuevo.

Barrett murió hace 5 años. Hoy cumpliría 65. Ahí les va el guión, por el bien de la nostalgia. Ojalá lo disfruten.

 

(…)
Una mirada tan potente como un acorde salido del espacio exterior… el pelo enmarañado y un frágil cuerpo vestido de gazné y saco floreado. Nadie sabe donde estás…

Si lo encuentras caminando por las calles de Cambridge responderá únicamente si lo llamas por su nombre de pila: Roger Keith Barrett, Syd fue un apodo que siempre le molestó. Madcap, el disparatado, el lunático. Roger Barrett vive una vida tranquila, ausente, nadie sabe qué demonios pasó ahí adentro… Seguramente la dietilamida de ácido lisérgico no se llevó bien con la esquizofrenia.
Gusta de pintar y escribir textos que no enseña a nadie. Ama a los gatos y hace unos 38 años fundó una de las bandas más emblemáticas de la historia del rock. Syd Barrett desapareció de su propia mente en la década del desencanto hippie para no regresar nunca.

(…)
Fue en 1967 cuando EMI, la disquera de los Beatles, convirtió a 4 inocentes músicos en estrellas pop. Nick, Roger, Rick y Syd grabaron “Arnold Layne”, “See Emily Play” y “Apples and Oranges”, canciones que fueron editadas como sencillos. Para ese entonces, la banda ya tenía material suficiente para grabar un LP. El cuarteto entraba al mundo de los habanos, de la banalidad y coctelería fina, habían entrado al jet-set. Se volvieron amigos íntimos de gente como Michaelangelo Antonioni y Marianne Faithful. El Pink Floyd era la nueva sensación del pop sicodélico underground. Los Beatles habían sacado su Revolver un año antes y las consecuencias que ese disco traería en ese momento eran inimaginables. A mediados de 1967 fue concebido desde los estudios Abbey Road el disco debut de Pink Floyd. The Piper at the Gates of Dawn. El título hace referencia a un capítulo del libro favorito de la infancia de Syd: The Wind in the Willows.

Rock espacial, psicodelia, inocencia, perversión y experimentación. Si el Revolver fue un parte aguas en la manera de concebir la música pop; el Piper revolucionaba y echaba a la borda todo lo establecido anteriormente.

Anarquista musical, supernova errática… Syd Barrett. La mente lúcida detrás del primer disco de Pink Floyd se encontró entonces con el peso de las drogas, el distanciamiento, la alienación, las estrellas y un viaje interestelar que sobrepasaba cualquier relación humana. La conducta del guitarrista se volvió insoportable, no se presentaba en los conciertos y éstos tenían que ser cancelados, cuando lo hacía, era normal que de su Fender Telecaster escupiera pseudoacordes deformes y fuera de ritmo. Durante su primera gira norteamericana la banda se presentó en varios programas de televisión como American Bandstand o The Pat Boone Show. Durante las grabaciones Syd miraba fijamente al espacio con su guitarra en la mano mientras el resto de la banda seguía tocando. No había poder humano que lo hiciera reaccionar ante el compromiso de salir frente a miles de televidentes. Simplemente ya no estaba ahí, con el resto de los seres humanos.

Fue a principios de 1968 cuando la banda tomó la decisión más importante hasta ese momento… buscar un sustituto para el genio creador del concepto astrosicodélico pinkfloydiano. David Gilmour, amigo de la infancia de Syd tomó el papel de guitarrista suplente. Era bueno imitando partes de guitarra y podía grabar lo que Syd compusiera. La idea inicial no era correr a Barrett de la banda, más bien explotar su genialidad en abstracto y materializar en estudio sus obras… el plan nunca funcionó. Roger Waters tomó la batuta del grupo, compuso más de la mitad del siguiente disco. Fue así como comenzó su creciente tiranía.

El último track del Saucerful of Secrets es responsabilidad de Syd. La banda recibió una cinta por correo que contenía una vieja canción llamada “Jugband Blues”. La canción comienza diciendo: «Es muy considerado de tu parte pensar que sigo contigo, y es mi obligación dejarte claro que ya no estoy aquí.»

Así partió Syd Barrett de Pink Floyd, dejando un edificio a medio construir y emprendiendo un viaje en el cual haría un par de pequeñas escalas para no volver jamás.

(…)
En 1969, Barrett regresó al estudio. El 10 de abril iniciaba las grabaciones de su primer disco como solista. Tenía algunas canciones que había escrito en sus momentos lúcidos. A simple vista, su material como solista puede ser mucho más inocente que las canciones pop que escribía con Pink Floyd, sin embargo el transfondo de pena y angustia se deja notar a través de los casi 40 minutos que dura su primer material solista.

The Madcap Laughs, producido por Malcolm Jones, cabecilla del sello Harvest y David Gilmour; hace referencia desde el título al mismo Syd Barrett. “El disparatado ríe” es la traducción más exacta al español del título. La portada fue realizada por Storm Thorgeson, conocido por su trabajo en el arte de otros discos de Pink Floyd. La carátula muestra a Syd arrinconado en su propia recámara, con el piso pintado de naranja y morado, un Syd aun más alienado y perdido que en la era pinkfloydiana.

Casi la mitad del disco fue grabada por sus ex compañeros de banda, la otra por Malcolm Jones. Eran sesiones maratónicas recuerda Gilmour, sin embargo la esencia de las canciones estaba ahí, brotaba de Syd.

Fuera de ser un disco pretensioso, The Madcap Laughs es un disco errático, donde las fallas saltan a primera vista, tal vez sea eso lo que lo haga un disco tan honesto y melancólico. Un preludio al réquiem por la memoria del lunático…

En febrero de 1970 Syd regresa a los Abbey Road para grabar su último disco. El álbum, simplemente titulado Barrett es similar a su predecesor. Producido de nuevo por David Gilmour y ahora con la ayuda de Richard Wright.

La portada fue realizada por Syd, al parecer fue la única parte del disco que fue completamente de su autoría. Existen rumores de que el disco en su mayoría fue perfeccionado por los miembros de Pink Floyd sin ningún tipo de consulta hacia Syd… él no podía hacerlo por sí mismo.

Para apoyar la promoción de sus discos Syd se presentó en contadas ocasiones en público. Era común que a la mitad de las canciones dejara de tocar y saliera del escenario.

(…)
Solamente hay una explicación coherente en discos como el Sgt. Pepper de los Beatles o el Piper at the Gates of Dawn de Pink floyd… el ácido lisérgico. Syd Barrett tuvo su primer viaje de ácido en 1966, un pasaje documentado por un amigo suyo y que hace algunos años se vendiera como video casero para toda la fanaticada del guitarrista. Un Syd con el pelo corto, bien arreglado y una sonrisa inocente… virgen, jugando con hongos y corriendo por paisajes idílicos agitando su chamarra. Algunos cuantos allegados a Barrett denostan la veracidad de éste video que se puede conseguir fácilmente en Internet.

Una leyenda se forma a base de rumores… éstos sobran en las anécdotas que circulan alrededor de Syd Barrett. Durante su encierro en Londres era común ver entrar a gente como Pete Townshend o Mick Jagger a su departamento y salir completamente drogados.
Lindsay Corner niega algunas historias turbias como el ser encerrada por Syd en un cuarto por días enteros y ser alimentada con galletas por debajo de la puerta. Aubrey Powell, compañero de cuarto de Syd, recuerda haberle visto golpeándola con una guitarra en la cabeza… nadie sabe qué pasaba en ese departamento… a final de cuentas era el ocaso de los años 60.

(…)
Nadie sabe dónde estás… esa es la primicia del Wish you Were Here de 1975. Syd Barrett había azotado las conciencias del resto de Pink Floyd… nunca había salido de sus mentes. Las letras de Roger Waters a través de su ya exitosa trayectoria regresaban siempre a la desaparición súbita de Syd o a la muerte de su padre… sus dos grandes fantasmas que luego serían plasmados en la opera rock The Wall.

Las tensiones entre David Gilmour y Roger Waters llegaban a un punto crítico después del éxito del Dark Side Of The Moon. La idea era hacer un disco en homenaje al fundador de la banda y lo lograron. “Shine on You Crazy Diamond” es una canción épica que muestra la añoranza de la banda hacia mejores épocas. “Welcome to the Machine” es una rotunda queja ante las compañías disqueras y una sutil metáfora de éstas con el mundo de las drogas. “Have a Cigar” retoma el mundo banal del glamour y lo caricaturiza como si fuera una experiencia de todos los días mientras sus últimos acordes llegan a un radio de poca frecuencia que entona una de las canciones más sinceras de la banda. “Wish you were here”, (a diferencia de lo que puedan pensar los organizadores del Laser Spectacular) no es una canción de amor… es tal vez la canción que se pudo haber tocado en el funeral de la mente de Barrett.

El 5 de junio de 1975, Syd, o en el peor de los casos su fantasma, apareció en los estudios Abbey Road. Roger Waters estaba supervisando la mezcla del disco ya terminado. Entonces, la musa del Wish You Were Here propuso regresar a tocar con la banda. Era un Syd Barrett gordo, calvo y con la mirada más perdida que nunca… Después de ese día, ninguno de los miembros de la banda volvió a saber de él…

Nadie sabe donde está aunque algunos aseguran que Syd Barrett vive en un departamento en Cambdrige… padece de diabetes y cuando los días son buenos escribe literatura. Según su hermana sigue pintando solamente que bajo la firma de Roger Keith Barrett.

 

Wouldn’t You Miss Me?

About these ads

4 Responses to Sobre Syd Barrett

  1. [...] Comments Ximena on Sobre Syd Barrettelbaxter on Sobre Syd BarrettXimena on Sobre Syd Barrettferilafer on Adios:::2010Alberto [...]

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.

%d bloggers like this: